Sobre mi

Existe Una línea sutil a los ojos de quien contempla un cuadro, que no es otra que el dibujo, ese finísimo hilo que deja latir el corazón a través del trazo; por lo general, aparece oculto; pero sustenta todo el entramado de la obra. Esta línea es a la pintura, lo que la escritura a la grafología; y nos revela aquella la personalidad del autor   En esta ocasión, Helena Lebrato lo muestra sin pudor. Se revela toda la fragilidad, el encanto y delicadeza que encierra un alma tan sensible.

Rosa Mengíbar (pintora y escultora)

En el vasto mundo del arte, la creatividad brota de las raíces más profundas del ser humano, y Helena Lebrato, es un ejemplo vivo de este principio. Su trayectoria artística se teje con una historia fascinante que se inicia en Madrid y se ramifica en múltiples disciplinas. Acompáñanos en un viaje a través de la vida y obra de esta talentosa artista.

Los primeros pasos en la educación y la poesía

Helena Lebrato comenzó su camino artístico en el Liceo Europeo de Madrid, donde sus primeros destellos de creatividad tomaron forma. Posteriormente, mientras cursaba COU en el colegio Los Robles, en Aravaca-Madrid, surgió su inquebrantable pasión por la poesía.

En los noventa, dio un paso audaz al unirse a la «Asociación Juan de Mairena», un grupo de poetas que compartían su amor por la poesía y que se aventuraron a publicar la revista «Puente del Aire». Aquí, Helena no solo contribuyó como poeta sino también como ilustradora, colaborando en entrevistas a luminarias literarias como José Hierro, Claudio Rodríguez y Carlos Bousoño.

Ilustración y pintura: un camino en evolución

Después de su inicio en la poesía y la ilustración, Helena continuó explorando su talento en diversos campos del arte. Pronto, se convirtió en una solicitada ilustradora para revistas de poesía, incluyendo «La Nueva Estafeta», «El Urugallo» y «La Luna de Madrid».

Terminó sus estudios de filología y se matriculó en La Academia Peña de Madrid, donde asistió al Círculo de Bellas Artes para perfeccionar sus habilidades en la representación del mundo que la rodeaba.

Empieza la carrera de Bellas Artes y al mismo tiempo, trabajó como bocetista en la Agencia de publicidad «Dos Puntos». Posteriormente, incursionó en el mundo de la publicidad en diversas agencias, siempre en el departamento creativo, demostrando su versatilidad artística. Se lanzó como freelance y comenzó a recibir encargos como diseñadora gráfica e ilustradora.

Un legado en ilustración infantil y poesía para niños

La versatilidad de Helena Lebrato se manifiesta en su trabajo para editoriales de renombre como Santillana, Bruño, Edelvives, Everest y S.M. Su destreza se destaca en la colección de poesía para niños llamada «Ajonjolí», así como en la ilustración de libros infantiles como «El rey Tarugo» y «Las aventuras de Nunavut».

Sus ilustraciones fueron incluso seleccionadas en la shortlist para la exposición anual de literatura infantil de Bolonia, un logro que atestigua su talento en el campo de la ilustración.

Un viaje a través de diversos medios y disciplinas

Helena no se limita a una sola forma de expresión artística. A lo largo de su carrera, ha creado cartelería para un simposio de la facultad de psicología de la Universidad Complutense de Madrid y ha trabajado en el Instituto Cervantes virtual, ilustrando monográficos dedicados a figuras literarias como Gabriela Mistral, Alejandra Pizarnik y Alfonsina Storni.

También ha contribuido con artículos para el Magazine y la revista Metrópolis del periódico El Mundo, además de ilustrar cuentos cortos para la revista de música «HipHop Live».

El giro del milenio: explorando nuevas fronteras

El cambio de milenio marcó una nueva etapa en la carrera de Helena Lebrato. La artista se adentró en las nuevas tecnologías al realizar un curso de dibujo digital, retoque de fotografías y diseño multimedia. También amplió su horizonte artístico al unirse al «Taller de pintura La Brisa», donde tuvo la oportunidad de explorar diversas técnicas, herramientas y soportes para sus obras.

Esta época vio el nacimiento de sus primeras obras en materia, óleo y acrílicos sobre madera. No pasó desapercibida en su comunidad, ya que ganó el premio local de pintura rápida de Guadarrama (Madrid) y participó en una exposición colectiva en el Centro Cultural Alfonso X el Sabio.

La década de 2010: proyección y exposiciones

En 2012, Helena Lebrato recibió un emocionante encargo para ilustrar e imprimir carteles y postales para «Los doce Restaurantes Centenarios de Madrid (RCM)», que se exhibieron en la «Casa del Abuelo», uno de los centenarios restaurantes en el corazón de Madrid.

Ese mismo año, bajo el lema «Filosofía del Té», expuso en el Centro Cultural Fuente del Berro de Madrid. Su arte también encontró su lugar en restaurantes y cafés de Chueca y el barrio de Salamanca, incluyendo el Restaurante Le Petit Prince.

Un músico callejero en el mundo del arte

En sus palabras, se siente como un músico callejero, tocando en cualquier lugar donde se le permita, siempre de paso por los locales de la ciudad.

Su trayectoria es un testimonio de perseverancia, versatilidad y una pasión inquebrantable por el arte en todas sus formas. A medida que continúa su viaje artístico, seguramente seguirá dejando su huella en el mundo del arte, inspirando a otros con su creatividad inagotable.

La carrera de Helena Lebrato es un fascinante viaje a través de diversas disciplinas artísticas y medios, una prueba de que el arte no conoce límites.

Su capacidad para evolucionar y prosperar en múltiples campos, desde la poesía hasta la ilustración, la pintura y la tecnología, la convierte en una figura destacada en el mundo del arte contemporáneo. Es un ejemplo de cómo el arte puede ser una búsqueda interminable y apasionada, dejando su marca en todos los rincones del mundo artístico.